Univer S&C, 1 - Chinarro Monegrillo, 1
Por motivos de absorción laboral plena con el cagazo de Ander y la llegada del jovenzuelo Jabo... la crónica llega con más demora que nunca y a estas alturas ni hay muchas ganas de escribirla ni creo que haya muchas ganas de leerla, así que una síntesis y zumbando.
El partido fue tan peñazo como una peli de cine independiente japonés mudo en blanco y negro. O más. Entre que nosotros persistimos en la apatía que nos ha atacado tras el periodo navideño y que el Chinarro se organizó muy bien defensivamente, el partido fue un ni sí ni no sino todo lo contrario. Poca fluidez, pocas ideas, pocas ocasiones...
El 1-0 llegó avanzada la segunda mitad merced a una contra que yo mismo dirigí y culminé. Robamos atrás y salimos tres contra dos, ellos tapan los pases a las bandas y me dejan en medio el espacio exacto para soltar el punterazo a la red. Pero cuando teníamos la victoria bien guardadica en el bolsillo, en el último minuto, nos enchufan el 1-1 mediante un gran lanzamiento de doble penalti.
El árbitro, regular. Sin errores de bulto y sin abusar de las tarjetas, lógico cuando el comportamiento entre ambos equipos fue inmejorable, de diez. Pero se olvidó de apuntar algunas acumulativas claras y les perdonó la sexta, lo cual jode bastante cuando luego nos empataron de doble. En fin, a remontar el vuelo contra el Cuatro Cepas.
El partido fue tan peñazo como una peli de cine independiente japonés mudo en blanco y negro. O más. Entre que nosotros persistimos en la apatía que nos ha atacado tras el periodo navideño y que el Chinarro se organizó muy bien defensivamente, el partido fue un ni sí ni no sino todo lo contrario. Poca fluidez, pocas ideas, pocas ocasiones...
El 1-0 llegó avanzada la segunda mitad merced a una contra que yo mismo dirigí y culminé. Robamos atrás y salimos tres contra dos, ellos tapan los pases a las bandas y me dejan en medio el espacio exacto para soltar el punterazo a la red. Pero cuando teníamos la victoria bien guardadica en el bolsillo, en el último minuto, nos enchufan el 1-1 mediante un gran lanzamiento de doble penalti.
El árbitro, regular. Sin errores de bulto y sin abusar de las tarjetas, lógico cuando el comportamiento entre ambos equipos fue inmejorable, de diez. Pero se olvidó de apuntar algunas acumulativas claras y les perdonó la sexta, lo cual jode bastante cuando luego nos empataron de doble. En fin, a remontar el vuelo contra el Cuatro Cepas.

