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Univer S&C, 7 - Scanfisk, 3
El Scanfisk entró mejor en el campo, imponiendo su veteranía y su estilo. Con un juego sencillo y sobrio buscó asiduamente la portería de Sergio, pero el Univer se protegía bien y no concedía ocasiones claras. Los disparos, casi siempre desde lejos y por medio del pelirrojo (5), no anunciaban gol. Una lluvia de primavera, mojaba pero no dolía.
El Univer se sacudió el dominio con el 1-0 hacia el minuto diez, que firmó Mario cuando y como nadie lo esperaba. Robó el balón al 7 (el mejor de ellos) en la misma cueva del Scanfisk, un error inhabitual, y soltó un chutazo que dio en el palo y se fue dentro. El gol sorprendió a todos y llevó el partido a las manos del Univer.
El dominio se equilibró y grano a grano el Univer, que se defendió con más seriedad que nunca y maduró los ataques con más paciencia que nunca, tomó la playa. El resto de los goles se mantuvieron en cuarentena hasta después del descanso, pero el primer tiempo del Univer encantó a todos. Más que el segundo, de hecho.
Tras el reposo intermedio, el guión siguió similar con una variación: el Scanfisk adelantó un poco sus líneas. El resultado no le servía, obviamente. El Univer siguió igual, pero a los cinco minutos fue cazado fuera de su zona defensiva en un ataque rápido de los azules que supuso el 1-1.
El gol no intimidó al Univer ni frenó la ambición del Scanfisk. Uno siguió tocando y el otro mantuvo su defensa adelantada, con el riesgo de exponerse demasiado a su inferioridad física, en velocidad y resistencia. Y así, acto seguido al empate, se desató el torrente goleador en menos de diez minutos. Jorge rompe a su defensor con un regate en la salida de la jugada en su propio campo acostado a la izquierda, traza una diagonal con la pelota sin que ningún defensa le alcance y pone el pase de la muerte para que Faj empuje el 2-1.
De ahí a la media docena fue un visto y no visto. 3-1: Jorge abre a la derecha para Marcos y corta, Marcos le pone el paralelo, Jorge centra y Faj, siempre atento con la caña, la enchufa. 4-1: Jorge lanza por el medio un tres para dos, llega al área y habilita a su derecha a Marcos, que manda un zurdazo precioso a la escuadra contraria. 5-1: Ibáñez saca rápido a Frai, que controla en la medular, se gira y percute por la izquierda con velocidad y paciencia hasta que en la línea de fondo se la da en bandeja a Edu para que anote a placer. 6-1: Jorge vuelve a dirigir un tres contra dos por el medio, pero esta vez amaga el pase y suelta el punterazo a la red.
Delirio del Univer e incredulidad del Scanfisk. Entonces vino un ataque de relajación de unos y un golpe de coraje de otros. Espoleado por el 7, el Scanfisk marcó dos goles seguidos a falta de cinco minutos y maquilló el marcador con un 6-3. Pero a continuación el Univer volvió a morder y encontró el definitivo 7-3 en un disparo de Edu que se marchaba rozando el palo y que Faj, que casualmente andaba por ahí, empujó a la red para hacer su hat trick.
Bar Chema, 3 - Univer S&C, 2
Con el Chema en cuarto creciente, la visita a Montañana se presentaba bastante incómoda para el Univer, que después de dos grandes victorias se encontraba ante la tentación y las circunstancias propicias para caer. Nos lo olíamos y así fue. Somos bastante irregulares y de vez en cuando nos sale el día cruzado, por eso peleamos por el cuarto puesto y no por el primero.
Visto el partido, quizá lo más justo hubiera sido el empate, se puede pensar. Lo que está claro es que si alguien mereció ganar fue el Chema, que dejó mejor impresión que el Univer. El Chema tocó más y se movió mejor, creó más ocasiones y más claras, aunque no terminó de descomponer al Univer nunca.
El Chema hizo el 1-0 mediante un rechace. Buena apertura a la banda, Mario se la juega al corte y no llega, centrochut, despeje en el área, volea y gol. Pronto llegó el 1-1, nacido de una acción similar. Mario mete una buena diagonal que un defensa trata de cortar pero no llega, Faj recibe y bate por bajo al portero en el mano a mano.
En la segunda parte, movidos por Latorre (10), los locales crecen. Y en pocos minutos anotan dos goles similares. Balón al pívot para que la aguante y haga la pared, corte y disparo. Con el 3-1, el Univer se vuelca y gana ocasiones, pero el Chema sale con peligro. Jorge hace el 3-2 con un zurdazo desde la frontal y el resto de ocasiones buscadas en los últimos minutos se van al limbo.
Univer S&C, 4 - Bar Palacios, 5
Una derrota difícilmente comprensible para el Univer, que parece más pendiente de la migración de las cigüeñas o el giro de la Tierra que de pujar con dos huevos por la cuarta plaza. Si sopla viento de cara, hay empacho de goles. Pero como asome una ráfaga en contra, a la mayoría de los zorros le cuesta ahora una barbaridad ponerse a ajustar las velas con celeridad y convicción.
El partido comenzó con cada cual en su papel. El Univer controlando la pelota, sin mucho disfrute por cierto, y el Palacios rebosando respeto, incluso miedo. Las ocasiones comenzaron a llegar. Jorge puso el 1-0 con jugada individual y derechazo, Faj anotó el 2-0 con un cabezazo picado en el segundo palo a saque de córner y Marcos firmó el 3-0 tras pared en la banda con Edu.
Todo sucedió de forma sencilla, sin apremio del Univer ni rabia del Palacios. En vez de una pista de fútbol sala parecía la sala de espera de un hospital. Sólo Héctor (1) respondía con paradas y gritos. Pero el panorama, que venía cambiando lentamente, giró el cuello del todo cuando a unos cinco minutos del descanso Humphrey (10) soltó un cañonazo imponente a la escuadra. Con el 3-1 se cerró la primera parte.
La segunda comenzó con el 3-2. El 11 (Borobia) encara a Marcos (Jorge acude a la ayuda y Marcos se fía en exceso), se va y golpea desde fuera. A continuación, el Univer ahonda en su caraja por dos errores del árbitro y el Palacios, que cada vez juega mejor, aprovecha una lamentable barrera para hacer el 3-3 de falta directa.
Ahí el Univer parece una momia. Falta fluidez en ataque y todo en defensa. El Palacios es todo lo contrario, estados de ánimo, ya se sabe. Defiende como si le fuera la vida y ataca como si necesitara los 12 de España a Malta. Quién diría viendo esa segunda parte que uno es quinto por arriba y el otro cuarto por abajo... Y otra jugada del 11 y una falta de pizarra vuelven a desnudar la blandura defensiva del Univer y llevan la remontada hasta el 3-5. Acojonante, para ambos equipos.
Con más casta (no la suficiente) que juego (escasísimo), el Univer rema hacia una utopía. El Palacios mantiene su buena defensa y Héctor sigue negando los goles. Jorge halla el 4-5 con otra acción individual y zurdazo desde lejos, pero la victoria y la derrota ya tenían dueños. Merecidos, sin duda. El Palacios lo mereció por juego, por intensidad, por unión, por interés, por rasmia, por ilusión... El Univer, por todos sus contrarios. Recapacitemos o abandonemos, pero basta de nadar entre dos aguas.
GV'83 Chef Alfonso, 2 - Univer S&C, 2
Por segunda jornada consecutiva el Univer se dejó comer la tostada cuando ya la tenía entre sus labios ante un rival teóricamente inferior, pero nuevamente la motivación estuvo descompensada entre ambos bandos. Lógico, desde luego, mirando la clasificación. La apatía se ha instalado en varias taquillas de nuestro vestuario…
El GV arrancó con su habitual presión sobre el área rival, encimando la puerta de Sergio como las marujas hacen la de los grandes almacenes en la mañana de comienzo de las rebajas. Pero el Univer, sobre todo por medio de la superioridad de Jorge en el uno contra uno, supo romper la barrera inicial del GV, que debió atrasar sus líneas conforme avanzaron los minutos.
Lo hizo especialmente a partir del 0-1, elaborado por Jorge y sellado por Faj. Jorge encontró espacio para desbordar por la izquierda y, tras su centrochut y varios rechaces inconclusos, Faj mandó el balón a las mallas. Minutos después, Jorge realizaba un espectacular regate a su par, desbordaba al defensa que salía a la ayuda y metía el pase al segundo palo para que Raúl empujara a placer el 0-2, su primer tanto del curso.
Con dos ocasiones más del Univer que Edu y Faj no alcanzaron por los pelos en el segundo palo y un par de contras sin fruto del GV se llegó al descanso. El Univer, sin mucho brillo, había sido superior a un equipo local que salió muy decidido pero con escaso acierto, ni en ataque ni en defensa.
Al regreso del intermedio, el GV mostró de nuevo la fe inicial. Volcó su presión sobre las barbas de Ibáñez y fue imponiendo su necesidad de puntos para salvarse. Mientras, el Univer trataba de salir siempre con balones verticales y la pelota le duraba demasiado poco. Encontró algunas oportunidades con jugadas rápidas para sentenciar que no aprovechó, pero tuvo escasamente la posesión y no se sintió cómodo en la pista.
El GV creció sostenidamente, no sólo en intensidad sino también en juego. Sus incorporaciones, especialmente dos chavales, le dan un aire radicalmente distinto al insulso equipo de la primera vuelta porque a la ilusión y la táctica añaden rapidez y calidad. Este equipo se ha ganado todos o casi todos los boletos para alcanzar la salvación.
No obstante, los goles los lograron en acciones aisladas, a caballo entre el error garrafal del Univer y la genial picardía del GV. Según desde qué lado se mire, claro. El 1-2, mediante un robo en nuestra salida de balón, ataque en superioridad desde tres cuartos y gol. Y el 2-2, gracias a un saque de banda rebosante de riesgo hacia nuestro área en el que el atacante se cuela entre el cierre y el portero.

