Univer S&C, 10 - Power Rangers, 5
Triunfo comodísimo, sin historia ni tensión. Hay entrenamientos más serios. Ellos no defienden nada, sentenciamos el partido en la primera parte y luego fue un concurso de risas y goles.
Triunfo comodísimo, sin historia ni tensión. Hay entrenamientos más serios. Ellos no defienden nada, sentenciamos el partido en la primera parte y luego fue un concurso de risas y goles.
Entretenido e igualado partido, ambos tuvimos ocasiones para ganar y el empate parece justo. La Rural tiene dos buenísimos, el 4 (Iván) y el 10 (Germán), y el resto son normalitos.
Teníamos el partido ganado a diez minutos del final, pero en vez de mantener la pelota y protegernos, nos fuimos arriba sin cerebro y nos cazaron a la contra, de horror.
Univer se soltó la coleta para conseguir una goleada que le mantiene como líder. Las bajas mermaron al Buñuel, que en menos de ocho minutos fue arrasado y se vio con un 0-4 que ya sentenciaba el partido. A partir de ahí, el ritmo se pausó y el torrente de goles se redujo. Jorge, Marcos y Óscar anotaron por partida doble y Mario cerró la cuenta. El árbitro pitó el final cinco minutos antes para evitar más sangre ante las súplicas del Buñuel, una cosa de locos.
El Univer ofreció esta vez una versión mucho más reconocible de sí mismo, sin llegar ni acercarse a su mejor nivel pero muy mejorado respecto al penoso debut. Así pudo ganar al Mobile, un equipo bastante bueno y que se adelantó en el marcador. Pero Edu, mediante un buen chut desde dentro del área y un doble penalti, dio la vuelta al marcador. Y en el último instante, con el reloj agotado, Ibáñez paró un penalti. Primer triunfo de Univer en la Liga Delicias y liderato provisional a falta de tres partidos aplazados de la segunda jornada.
Esperpéntico partido de fútbol sala. Tras llegar sin goles al descanso, Marcos hizo el 0-1 y Edu puso el 0-2. Pero Univer se dejó empatar. Inexplicable, fue para verlo. De horror.
(No hay crónica. Innoble partido del Univer. No ha lugar ahora criticar ni individualizar públicamente. Se abre un periodo de reflexión, personal y grupal)
Siglos después de nuestras dos goleadas consecutivas al Rincón y al Scanfisk... volvimos a ganar. Sin brillantez, pero triunfo al fin y al cabo. Ibáñez jugó la primera parte en vez de la segunda y estuvo muy fino, grandes paradas y gran alianza con los palos. Entre eso, que frenamos bastante bien a Kike (el 11, su pívot y uno de los mejores jugadores de la liga) y que tuvimos suerte en un par de rebotes ofensivos... ganamos. Partido bastante insulso decidido por detalles.
Tras un punterazo inicial cruzado de Kike al palo, Jorge respondió con un desborde por la izquierda y un zurdazo que rebotó en un palo y luego en el otro para terminar saliendo. Después, una jugada del propio Jorge pero por la derecha terminó en el 0-1 tras rebotar su centro en un defensa. El Monegrillo, sin deslumbrar a nadie, movió con cierto criterio el balón y creó bastantes ocasiones, pero Ibáñez y los palos despejaron todos los peligros hasta que se llegó al descanso. El Univer no combinaba bien, no maduraba las jugadas, no creaba ocasiones colectivas.
En la segunda mitad, el juego no mejoró pero sí hubo más goles. El Univer puso el 0-2, de nuevo gracias a un rebote que despistó al portero, esta vez tras balón enviado por Faj. Y en una contra, Frai hizo a placer el 0-3 tras galopada de Jorge. Pero el Monegrillo no desfalleció sino que insistió. Sergio también se alió con la madera, aunque su error en un saque rápido terminó en gol y en otra jugada Kike pivotó, sin que tres defensas acertaran a mandar el balón a San Mateo, abrió a la derecha y nuevo tanto. El marcador se situó en un inquietante 2-3. Mario casi marcó de chilena tras controlar con el pecho en el área, Raúl empujó el 2-4 tras una buena acción individual de Edu y el Univer se llevó el triunfo sin hacer ningún alarde.
Con Edu, Faj y Raúl de puente, Univer se presentó en el partido con cuatro jugadores de campo y dos porteros, lo que debía suponer un lastre notable ante un Maluenda que en Daroca ya demostró una amplia rotación y mucho ritmo de juego. Pero los visitantes llegaron también con escasez de efectivos: un sólo cambio también, aunque no portero.
Esos condicionantes incidieron en algún tramo del partido, donde ambos equipos se dieron aire, pero no evitaron que la mayoría del tiempo se jugara con alto ritmo y se saliera con velocidad a la contra. Así se abrió el marcador. Mario, en acción individual por la izquierda, rompió la presión de Maluenda tras una pérdida, recorrió la banda y puso el balón a la derecha para la llegada de Jorge, que recortó hacia dentro ante la entrada desesperada del defensa y chutó con la zurda pegado al palo.
Con el 1-0 se llegó al descanso. Sergio había negado sin problemas algunos tiros lejanos de Maluenda, que no hallaba ocasiones claras de gol. Buyo había tenido algo más de trabajo, sacando un par de balones muy comprometidos. Pero los verdaderos sudores fríos para ambas porterías llegarían en la segunda parte.
El parón enfrió los músculos y el oxígeno ya faltaba, así que el partido se abrió mucho más. En un ataque rápido tras robo, Univer tuvo el segundo... Marcos penetró por la derecha y puso la pelota en el segundo palo a Jorge, pero Buyo comenzó su recital con una reacción espectacular.
A continuación, Maluenda encontró con más facilidad los huecos en la defensa de Univer y rápidamente le dio la vuelta a la tortilla. En una jugada que abren a la izquierda y tras llevarse el balón con la suerte de dos rebotes, un amarillo saca un centrochut hacia el palo largo cuando Ibáñez había salido ya a encimarle... y su mejor jugador, el rubio espigado, empuja el 1-1. Y, seguido, balón vertical a la espalda de la defensa a la diagonal de su pequeñín, Ibáñez sale tarde y penalti claro. El rubio no perdona el 1-2.
Univer fuerza el ataque de nuevo y, como sucedió en Daroca, se topa repetidamente con Buyo. Marcos y sobre todo Jorge rompen continuamente en acciones individuales, pero los paradones no cesan. El 2-2 llega con una jugada de Jorge que se interna pegado a la banda derecha, llega hasta la línea de fondo, la pisa y se va, al final la pone atrás de espuela para Frai, que no encuentra el gol, pero Marcos aprovecha el rechace en el segundo palo para fusilar a Buyo.
El partido no terminó ahí. Univer reclamó dos penaltis, dudosos, y Maluenda otro, una mano clara de Jorge para salvar un disparo cuando Ibáñez ya estaba batido. Torrecilla echó mano del artículo de la compensación y miró para otro lado. Esa ocasión de Maluenda fue clarísima, pero Buyo aún tuvo tiempo de lucirse con otro paradón. Al final, un 2-2 que dejó contentos a todos y a ninguno. Univer pareció mejor y tuvo más y mejores ocasiones, pero el empate le permite casi asegurar la quinta plaza. Maluenda remontó y saboreó el triunfo que le ponía quinto, pero salvó un punto por los milagros de Buyo.
Por segunda jornada consecutiva el Univer se dejó comer la tostada cuando ya la tenía entre sus labios ante un rival teóricamente inferior, pero nuevamente la motivación estuvo descompensada entre ambos bandos. Lógico, desde luego, mirando la clasificación. La apatía se ha instalado en varias taquillas de nuestro vestuario…
El GV arrancó con su habitual presión sobre el área rival, encimando la puerta de Sergio como las marujas hacen la de los grandes almacenes en la mañana de comienzo de las rebajas. Pero el Univer, sobre todo por medio de la superioridad de Jorge en el uno contra uno, supo romper la barrera inicial del GV, que debió atrasar sus líneas conforme avanzaron los minutos.
Lo hizo especialmente a partir del 0-1, elaborado por Jorge y sellado por Faj. Jorge encontró espacio para desbordar por la izquierda y, tras su centrochut y varios rechaces inconclusos, Faj mandó el balón a las mallas. Minutos después, Jorge realizaba un espectacular regate a su par, desbordaba al defensa que salía a la ayuda y metía el pase al segundo palo para que Raúl empujara a placer el 0-2, su primer tanto del curso.
Con dos ocasiones más del Univer que Edu y Faj no alcanzaron por los pelos en el segundo palo y un par de contras sin fruto del GV se llegó al descanso. El Univer, sin mucho brillo, había sido superior a un equipo local que salió muy decidido pero con escaso acierto, ni en ataque ni en defensa.
Al regreso del intermedio, el GV mostró de nuevo la fe inicial. Volcó su presión sobre las barbas de Ibáñez y fue imponiendo su necesidad de puntos para salvarse. Mientras, el Univer trataba de salir siempre con balones verticales y la pelota le duraba demasiado poco. Encontró algunas oportunidades con jugadas rápidas para sentenciar que no aprovechó, pero tuvo escasamente la posesión y no se sintió cómodo en la pista.
El GV creció sostenidamente, no sólo en intensidad sino también en juego. Sus incorporaciones, especialmente dos chavales, le dan un aire radicalmente distinto al insulso equipo de la primera vuelta porque a la ilusión y la táctica añaden rapidez y calidad. Este equipo se ha ganado todos o casi todos los boletos para alcanzar la salvación.
No obstante, los goles los lograron en acciones aisladas, a caballo entre el error garrafal del Univer y la genial picardía del GV. Según desde qué lado se mire, claro. El 1-2, mediante un robo en nuestra salida de balón, ataque en superioridad desde tres cuartos y gol. Y el 2-2, gracias a un saque de banda rebosante de riesgo hacia nuestro área en el que el atacante se cuela entre el cierre y el portero.
Una derrota difícilmente comprensible para el Univer, que parece más pendiente de la migración de las cigüeñas o el giro de la Tierra que de pujar con dos huevos por la cuarta plaza. Si sopla viento de cara, hay empacho de goles. Pero como asome una ráfaga en contra, a la mayoría de los zorros le cuesta ahora una barbaridad ponerse a ajustar las velas con celeridad y convicción.
El partido comenzó con cada cual en su papel. El Univer controlando la pelota, sin mucho disfrute por cierto, y el Palacios rebosando respeto, incluso miedo. Las ocasiones comenzaron a llegar. Jorge puso el 1-0 con jugada individual y derechazo, Faj anotó el 2-0 con un cabezazo picado en el segundo palo a saque de córner y Marcos firmó el 3-0 tras pared en la banda con Edu.
Todo sucedió de forma sencilla, sin apremio del Univer ni rabia del Palacios. En vez de una pista de fútbol sala parecía la sala de espera de un hospital. Sólo Héctor (1) respondía con paradas y gritos. Pero el panorama, que venía cambiando lentamente, giró el cuello del todo cuando a unos cinco minutos del descanso Humphrey (10) soltó un cañonazo imponente a la escuadra. Con el 3-1 se cerró la primera parte.
La segunda comenzó con el 3-2. El 11 (Borobia) encara a Marcos (Jorge acude a la ayuda y Marcos se fía en exceso), se va y golpea desde fuera. A continuación, el Univer ahonda en su caraja por dos errores del árbitro y el Palacios, que cada vez juega mejor, aprovecha una lamentable barrera para hacer el 3-3 de falta directa.
Ahí el Univer parece una momia. Falta fluidez en ataque y todo en defensa. El Palacios es todo lo contrario, estados de ánimo, ya se sabe. Defiende como si le fuera la vida y ataca como si necesitara los 12 de España a Malta. Quién diría viendo esa segunda parte que uno es quinto por arriba y el otro cuarto por abajo... Y otra jugada del 11 y una falta de pizarra vuelven a desnudar la blandura defensiva del Univer y llevan la remontada hasta el 3-5. Acojonante, para ambos equipos.
Con más casta (no la suficiente) que juego (escasísimo), el Univer rema hacia una utopía. El Palacios mantiene su buena defensa y Héctor sigue negando los goles. Jorge halla el 4-5 con otra acción individual y zurdazo desde lejos, pero la victoria y la derrota ya tenían dueños. Merecidos, sin duda. El Palacios lo mereció por juego, por intensidad, por unión, por interés, por rasmia, por ilusión... El Univer, por todos sus contrarios. Recapacitemos o abandonemos, pero basta de nadar entre dos aguas.
Con el Chema en cuarto creciente, la visita a Montañana se presentaba bastante incómoda para el Univer, que después de dos grandes victorias se encontraba ante la tentación y las circunstancias propicias para caer. Nos lo olíamos y así fue. Somos bastante irregulares y de vez en cuando nos sale el día cruzado, por eso peleamos por el cuarto puesto y no por el primero.
Visto el partido, quizá lo más justo hubiera sido el empate, se puede pensar. Lo que está claro es que si alguien mereció ganar fue el Chema, que dejó mejor impresión que el Univer. El Chema tocó más y se movió mejor, creó más ocasiones y más claras, aunque no terminó de descomponer al Univer nunca.
El Chema hizo el 1-0 mediante un rechace. Buena apertura a la banda, Mario se la juega al corte y no llega, centrochut, despeje en el área, volea y gol. Pronto llegó el 1-1, nacido de una acción similar. Mario mete una buena diagonal que un defensa trata de cortar pero no llega, Faj recibe y bate por bajo al portero en el mano a mano.
En la segunda parte, movidos por Latorre (10), los locales crecen. Y en pocos minutos anotan dos goles similares. Balón al pívot para que la aguante y haga la pared, corte y disparo. Con el 3-1, el Univer se vuelca y gana ocasiones, pero el Chema sale con peligro. Jorge hace el 3-2 con un zurdazo desde la frontal y el resto de ocasiones buscadas en los últimos minutos se van al limbo.
Justa victoria visitante en el barrio Oliver en un partido en el que La Campana acusó mucho sus bajas y no se sintió cómodo en la pista, mientras que el Univer supo jugar un muy buen partido sin Jorge, aunque colaboré en plan Juande (como dijo Zorrorrasta) ordenando y animando.
El partido comenzó parejo, con bastante respeto por ambos lados. El Univer trataba de madurar bien las jugadas para encontrar los huecos, sobre todo por fuera, pero La Campana se cerraba bien. Y al revés, parecido, pero ellos buscando su jugada habitual interior hacia el pívot. Tras un par de ocasiones por bando sin mucho peligro, el gigante Edu (4) pone el 1-0 con un zapatazo tremendo de falta directa, ante el que Sergio pudo hacer más pero ñam ñam. Al disparar, el pequeñín recayó de su lesión fantasma, como él mismo me dijo antes del partido ("no me molesta nada desde hace días, pero llega el partido y en cualquier momento... zas").
Con el jefe campanero lesionado y el otro Edu (11) tocado, La Campana fue cediendo ante el mayor nivel físico y ofensivo del Univer, aunque no fue hasta después del descanso cuando se desniveló el partido. Marcos firmó el 1-1 con un tiro desde dentro del área tras una jugada que no recuerdo bien y así llegamos al intermedio. Ellos sólo creaban peligro con acciones individuales de su pívot (7), bastante habilidoso y vertical, que hizo un par de líos elegantes a Frai y Raúl, pero Sergio estuvo seguro por abajo.
La segunda parte fue claramente del Univer, que prontó puso el 1-2 con una gran combinación entre Edu y Frai. Edu la pica de lujo al desmarque a la banda de Frai, que centra sensacional al segundo palo para que Edu la empuje. Golazo con el que el partido se rompe y los goles del Univer llegan en cascada. Marcos hace el 1-3 sin apenas ángulo con un voleón precioso tras un rechace. Un defensa se marca en propia el 1-4 en un gol de esos tontos tontos: Faj presiona a su cierre, este cede atrás, el portero se hace un lío inexplicable y el balón se cuela. Y Mario hace el 1-5 aprovechando su propio rechace tras un mano a mano con el meta. Antes, Edu había cantado otro gol en un mano a mano a la contra en el que el portero salió fuera del área, pero su tiro se fue al palo. Y alguna contra más pudo ser aprovechada...
Después de la goleada, La Campana sacó el orgullo y el árbitro se inventó un penalti de chiste. Tras una parada de Sergio, este pugna por el balón con su pívot... Y donde no pareció haber nada, se oye un silbato. Suponemos que ha señalado falta al portero, ellos no protestan, nadie reacciona... Pues penalti, chico. El otro gigante campanero saca el cañón para hacer el 2-5. A continuación, el 3-5 en una buena jugada local donde nos faltó más agresividad defensiva. Y últimos cuatro minutos con un par de intentos locales, córners básicamente, sin ocasiones claras, y resistencia con y sin balón de los visitantes.
El partido terminó 3-1 como pudo hacerlo 12-7, por ejemplo. El Univer y el Sala 96 intercambiaron decenas de ocasiones de gol, pero entre muchos aciertos de los porteros y muchos errores en el último toque de los atacantes, la cosa se quedó en ese marcador algo escuálido. El Univer llevó el peso del partido, como dicta la lógica de la clasificación, pero el Sala 96 no se encerró atrás ni muchísimo menos.
Tras varias oportunidades claras de gol, como un mano a mano de Jorge ante el portero (ví el gol tan claro que me lié), el Univer se adelantó mediante una bonita y rápida jugada colectiva. Edu sale de su zona de pívot para recibir muy atrás y ve el corte en profundidad de Marcos a la espalda del ala. Le pone un gran pase al hueco y la escena, ya que el cierre ha salido de su parcela, queda en un dos contra uno ante el meta. Marcos la pone perfecta al segundo palo y Frai firma el 1-0.
El Univer pudo ampliar la cuenta, pero Faj cortó su racha hace tantos partidos que ni se acuerda y Jorge se encontró con una mano sensacional del portero. El Sala 96 también llegaba con peligro, principalmente en contras rápidas y solitarias del 7, animadas también por la situación demasiado adelantada del Univer, que se fue a presionar arriba del todo. El 1-1 fue un golazo asombroso. El 4 del Sala 96 roba un balón, sale rápido y suelta un zapatazo desde más de 15 metros a la escuadra de Ibañez. Pero poco después Mario devuelve la moneda. Corta la salida del Sala 96 arriba, en su línea de puntos, y pone el 2-1 con un disparo seco desde fuera. Y con eso, un balón al palo de Ibáñez y un bizcocho se llegó al descanso.
La segunda parte mantuvo las mismas constantes vitales. Ritmo rápido por ambos bandos, aunque el Univer trató de contemporizar más y arriesgar menos. Aun así, las ocasiones se sucedieron y los porteros trabajaron. Faj puso el putt mal en boca de gol con el arco vacío, Edu careció de su olfato habitual y Jorge no tuvo su día en la definición. El partido estaba en manos del Univer, pero el Sala 96 también llegaba a la portería de Ibez con peligro. Menos veces y menos claras, pero llegaba. Hasta que Marcos insistió en su presión arriba, robó al último jugador y firmó el 3-1 definitivo.